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El binario ya no es una caja negra
Rubén S.Decompilar un programa siempre fue posible; lo que lo protegía era que costaba más que reescribirlo. Los agentes han hundido ese coste, y la pregunta ya no es si el código compilado se puede leer, sino qué le queda a una gran empresa, o a un estudio indie, cuando deja de poder esconderse en él.