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Bun reescribió un millón de líneas de Zig a Rust en once días
Rubén S.En un momento en el que todavía nadie tiene claro cómo revisar tanto código generado por IA, la respuesta de Bun —automatizar también la revisión— choca de frente con la de Zig, que meses antes había prohibido exactamente ese tipo de contribuciones por considerarlas "basura invariable".
Marcar no es responsabilizarse
Rubén S.Anthropic anunció el 11 de agosto que Claude marcará de forma invisible todo el texto que genera. Tres años después de prometerlo por primera vez, conviene preguntar para quién es realmente esa marca.
Opus 5 cierra el círculo de la generación 5
Rubén S.En 46 días Anthropic lanzó, suspendió y completó toda una generación de modelos. Cerrar el círculo no ha resuelto la grieta que lo atraviesa.
OpenAI Presence no lanza un producto, monta una consultora sin becarios
Rubén S.OpenAI ha presentado un servicio sin página de precios, con ingenieros propios e integradores elegidos a dedo. Anthropic ha montado algo casi idéntico por otra puerta. La pregunta ya no es si los laboratorios van a competir con las consultoras, sino cuáles de ellas sobrevivirán a que lo hagan.
El vibe design también ha matado el diseño
Rubén S.Durante dos años nos dijeron que el vibe coding había matado la programación. Pero el hambre de la IA es insaciable y ahora que le hacen lo mismo al diseño, a los desarrolladores nos está costando fingir mucha pena.
La letra pequeña del nuevo tokenizer de Sonnet 5
Rubén S.Un clásico que nunca muere: rebajar el precio y encarecer la unidad que se cobra. Sonnet 5 lo aplica con un tokenizer nuevo, mientras casi iguala a Opus.
La inteligencia artificial también tiene bandera
Rubén S.A los nuevos modelos de Anthropic les caducó el pasaporte en dos días. La IA ya es infraestructura geopolítica: tecnología de doble uso, concentrada en empresas americanas y sometida a un interruptor que sólo ellos controlan.
Fable y Mythos son el mismo modelo, y eso no es un detalle técnico
Rubén S.El nuevo modelo de Anthropic intenta ser seguro para ti y peligroso para quien ellos aprueben. La empresa admite en voz alta haber construido algo capaz de hacer daño real y se nombra a sí misma árbitro de quién puede usarlo.