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Opus 5 cierra el círculo de la generación 5
Rubén S.En 46 días Anthropic lanzó, suspendió y completó toda una generación de modelos. Cerrar el círculo no ha resuelto la grieta que lo atraviesa.
OpenAI Presence no lanza un producto, monta una consultora sin becarios
Rubén S.OpenAI ha presentado un servicio sin página de precios, con ingenieros propios e integradores elegidos a dedo. Anthropic ha montado algo casi idéntico por otra puerta. La pregunta ya no es si los laboratorios van a competir con las consultoras, sino cuáles de ellas sobrevivirán a que lo hagan.
El vibe design también ha matado el diseño
Rubén S.Durante dos años nos dijeron que el vibe coding había matado la programación. Pero el hambre de la IA es insaciable y ahora que le hacen lo mismo al diseño, a los desarrolladores nos está costando fingir mucha pena.
GPT-Live no vende solo una voz mejor, vende un enrutador que nadie puede tocar
Rubén S.GPT-Live por fin escucha como una persona; lástima que decida como una empresa. La voz mejoró de verdad, pero el enrutador que reparte el trabajo entre un modelo barato y otro caro, sin control para los desarrolladores.
La letra pequeña del nuevo tokenizer de Sonnet 5
Rubén S.Un clásico que nunca muere: rebajar el precio y encarecer la unidad que se cobra. Sonnet 5 lo aplica con un tokenizer nuevo, mientras casi iguala a Opus.
La inteligencia artificial también tiene bandera
Rubén S.A los nuevos modelos de Anthropic les caducó el pasaporte en dos días. La IA ya es infraestructura geopolítica: tecnología de doble uso, concentrada en empresas americanas y sometida a un interruptor que sólo ellos controlan.
Fable y Mythos son el mismo modelo, y eso no es un detalle técnico
Rubén S.El nuevo modelo de Anthropic intenta ser seguro para ti y peligroso para quien ellos aprueben. La empresa admite en voz alta haber construido algo capaz de hacer daño real y se nombra a sí misma árbitro de quién puede usarlo.
La deuda técnica ahora también se paga en tokens
Rubén S.La documentación desactualizada que siempre confundía a los becarios, ahora también lo hace con los agentes, pero cobrando más. Cuando el contexto tiene precio, la claridad deja de ser solo una virtud técnica y pasa a ser una forma de ahorro.
La factura de los agentes de IA deja de ser una tarifa plana
Rubén S.La nube era infinita hasta que alguien miró la cuenta: la industria de la IA deja atrás la era de los subsidios y entra en la del taxímetro de tokens. El avance hacia modelos de pago por uso expone el coste real de la inteligencia artificial y reabre preguntas incómodas sobre sostenibilidad, dependencia y productividad.